No puedo creer que haya estado en Sevilla durante seis meses, pero es seguro que he disfrutado de cada uno. Yo sé que esta experiencia me ha cambiado mucho, y cuando veo las fotos que saqué durante mis primeras semanas aquí, me recuerdan de cuanto he aprendido durante mi estancia cortita.
Por eso, decidí mostrarte mi viaje a través de las imágenes. Entiendo que tengo que limitar cuantas fotos te muestro, pero eso ha resultado dificil. He sacado 7,110 fotos desde septiembre, y muchas de ellas están vinculados con recuerdos muy fuertes para mí.
Cuando empezaba de escoger las más importantes, una foto para representar cada mes, algo curioso pasó. La gran mayoría de mis recuerdos más atesorados están relacionado con la comida. Eso no debe sorprenderme por nada. De hecho, no debe sorprender a nadie que me conoce. No es un secreto que estoy obsesionada con la comida (y sobre todo, los dulces).
Pero creo que esto descubrimiento me dice más de que tengo una afición a los dulces. Me parece que la comida es una de las conexiones más fundamentales entre la gente y la cultura. A un viajero puede usar la comida como una manera de explorar y experimentar una cultura nueva, pero al mismo modo, a él se puede utilizarlo para escapar, para restaurar un setido de familiaridad.
En eso, tengo experiencia propia. Por ejemplo, he devorado más que un bote de crema de cacahuetes. Aunque esta salsa americana tradicional es, por supuesto, muy deliciosa, no creo que la coma por eso sólo. La como porque me transporta a mi casa en Plymouth, Wisconsin, dónde está a mi familia y a todo lo que conozco. Me recuerda de mi infancia y de las muchas horas que he pasado cocinando con mis amigas y con mi hermana. Porque la comida es más que alimentación, no crees?
Entonces, te presento mi viaje, a través de la comida:
septiembre

"lo desconocido"
La señora con quien viví durante los primeros meses aquí es una concinera muy buena. Buenísima. Pero el primer día, no tuve muchas ganas de comer el almuerzo que ella hubo preparado para mí. Este día la comida fue un símbolo del cambio.
Me di cuenta de que todo cambiará durante mi estancia en su piso. Eso me emocionó, pero me asustó, también. Después de comer, fui a la cama y me tumbé. Estaba agotada.
Ahora cuando veo estas fotos, las asocio con muchos recuerdos felices, pero también recuerdo todo lo que sentí en estos primeros días en cuales tuve que afrontar lo desconocido.
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octubre

"lo sorprendido"
En octubre, decidimos explorar la gastronomía de Sevilla un poquito más. Organizé un “pastry crawl” en que algunas amigas y yo fuimos a varias pastelerías para probar los dulces.
Muchas veces, estábamos muy sorprendidos. Por ejemplo, este confección era uno de nuestras favoritas, aunque nadie era muy emocionada para probarla. Parecía bastante sencilla en comparación con los otros dulces que compramos.
Siempre me alegre cuando probo algo nuevo en Sevilla, y muchas veces estoy sorprendida. Es dificil quitar sus ideas preconcebidas y entrar en una situación sin nungun tipo de parcialidad cultural, pero como estudiantes extranjeros, esto es nuestro cargo. Estamos aquí para experimentar y descubrir. En este caso, encontramos una recompensa muy dulce.
noviembre

"lo familiar"
En noviembre, nuestro programa nos invitó a una celebración del Día de Acción de Gracias. Para ser sincero, la comida era muy mala. Es imposible reproducir la comida tradicional que hace tu madre, y la versión español, en particular, nunca puede competir.
Pero a pesar de la comida no muy rica, todo el mundo disfrutó de la noche. Los directoras de CIEE nos regaló algo más importante que un trozo de pavo y una copa de vino: nos di una excusa de escapar para una noche entera.
No es decir que estar en Sevilla es algo malo. No lo es. Esta viaje ha sido la mejor experiencia de la vida, pero creo que a veces es bueno reflexionar en nuestos propias culturas. Estamos en una situación muy única. Tenemos la oportunidad de ver nuesto cultura desde el punto de vista de otro país, y creo que, después de todo, es una vista buena. Y tenemos que dar gracias.
diciembre

"la independencia"
Decedí dejarme aquí durante las vacaciones. Aunque le eché de menos a mi familia muchísimo, yo querría ver Sevilla en la navidad, y no pude soportar la idea de perder este oportunidad que tenía. No era una decisión fácil, pero hice mi decición despés de hablar con mi hermano. Él dijo, “Mira, Theresa, has experimentado la navidad en los Estados Unidos veinte veces. Creo que tienes que aprovechar de esta oportunidad única que tienes ahora.” Él tenía razón. Entonces, tuve que mirar cuando todos mis amigos salieron del país, y busqué maneras de entretenerme.
Mi solución, por supuesto, era la cocina. Yo mudé a mi piso propio y, para la primera vez en varios meses, tenía accesso a una estufa. Cociné y aprendí mucho durante el mes de diciembre (la foto arriba es de mi primero huevo escalfado … que orgullo, jaja), y disfrué de la independencia.

"...y el apoyo"
Pero encontré apoyo, también. Yo cuido de niños, y la familia me invitó a celebrar la navidad consigo. Siempre quiero llorar cuando pienso en la Nochebuena. Fuimos a la misa, y después comimos una cena maravillosa. No puedo comunicar como apreciaba la amabilidad y generosidad de esa familia.
Unos días después, los niños y yo hacimos galletas de navidad típicos de los Estados Unidos. Los niños nunca había hecho galletas, y yo estaba muy alegre compartir esta tradición gastronómica. Fue una manera perfecta para compartir mi cultura con los niños. Ahora tengo una página propia en el recetario de la familia bajo el título “Galletas Teresa.”
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enero

"una mezcla cutural, un producto nuevo ... y muy bueno"
Cuando mis amigos regresaron a Sevilla, empezamos de utilizar mi horno. La primera cosa que queríamos hacer fueron el tipo de galleta más tradicional de los Estados Unidos: the chocolate chip cookie.
El producto final no era perfecto. De hecho, las galletas eran muy feas. Teníamos que sustituir algunos ingredientes que no existen en España por otros, adivinar con las medidas métricas y estimar la temperatura del horno. En otras palabras, teniamos muchos obstáculos.
Es seguro que no eran perfectos, pero eran muy, muy deliciosos. Creamos un producto nuevo, una mezcla única. Algo aún mejor que lo original.
Eso es lo que pasa con los estudiantes extranjeros en Sevilla. Cada estudiantes añade algo especial a esta masa cultural. Aprendemos mucho de los Sevillanos, y creo que les enseñamos, también. Yo puedo decir con certeza que la Theresa de hoy es una persona mejor que la Theresa insegura que vino aquí en septiembre, gracias a los Sevillanos, y en parte a su gastronomía fenomenal.
febrero
Claro que tengo mucho más que aprender, pero creo que Sevilla me ha enseñado mucho desde septiembre. La comida ha sido una parte importante de este camino. Vamos a ver que voy a comer este mes…
Es seguro que vaya a ser otra aventura!
Theresa